Dios sabe que lo intenté. directamente, con abogada, con mediadora, amenzando con irme a Magallanes a trabajar, rogando, dejándome humillar, pero nada. cuando se cumplieron 3 meses de vivir separados y el padre de mis hijos se contaba de aportar 2 paquetes de pañales y 1 kilo de leche para cada niño, en contra de mis deseos pero en cumplimiento de mi deber, lo demandé. aunque las cosas entre nosotros estaban a reventar, estúpidamente le envié un correo ofreciéndole detener el exhorto en el Tribunal de Viña, para que fuese a notificarse ahí personalmente y no le importunasen en su trabajo; su respuesta fue que no me quedaba aparentar preocupación. estúpidamente le expliqué que con una transacción podíamos evitar el juicio. estúpidamente le ofrecí que viniese a buscar a los niños el día de su cumpleaños, a los que no llamó durante 5 días porque se fue en esa fecha a un seminario a Buenos Aires.
aún no quiero resolver todo esto en Tribunales. aún lloro de vez en cuando al pensar que un día nos amamos y fuimos felices, y hoy su odio y su soberbia son más grandes que la preocupación por sus hijos. hay días en que quiero verlo sufrir. quiero humillarlo, quiero demostrarle que yo soy más fuerte y más inteligente. para mala suerte mía, esto se transformó en una demostración de fuerzas, y recular con la demanda sería para él la demostración que aún tiene control sobre mí y jamás me dejará en paz. para mala suerte suya, me he convertido en una hija de puta
miércoles, mayo 27, 2009
martes, abril 14, 2009
Es casi la quincena de abril y aquí estoy, sentada en mi oficina en Santiago, intentando concentrarme, funcionando al 100% como madre, al 50% como abogada y al 10% como mujer. Llevo 3 meses de terapia y la psiquiatra me ha hecho bien. Me ha ayudado a entender la normalidad de mi proceso, la sanidad de mi pena, la naturalidad de mi rabia, la corrección de mi preocupación principal por mis pequeños milagros.
En este rato han pasado mil cosas, que se resumen más o menos como sigue:
1. Salí de la que fue mi casa a fines de enero. Estuvimos allegados en el departamento de mi hermana por casi un mes.
2. A fines de febrero me entregaron el departamento que con mucho esfuerzo, y el alto auspicio de mi amiga Janita, arrendé con opción de compra. Es en el mismo Condominio en que viven mi hermana y mi vieja, así es que he tenido mucha ayuda con los niños y las lucas.
3. Entre la familia y los amigos me ayudaron a armar una casa llena de caridad y de amor. Cada uno tiene su dormitorio y no falta nada que sea imprescindible.
4. Volví a relatar capacitaciones el 16 de marzo, tengo trabajo seguro hasta mediados de mayo y con ello puedo parar la olla con dignidad.
5. Con el Rata las cosas fueron de mal en peor al punto que tuvimos hasta pacos incluídos. Siempre pensé que eso le pasaba a otra gente, pero no puedo permitir que él piense que la violencia es natural: después de las amenazas vienen los golpes, y no sólo debo cuidarme yo, sino que también debo formar a mi Catalina del alma. Aún no tengo pensión para los niños, estoy a la espera de los alimentos provisorios; pero he intentado ser la separada que siempre quise de clienta, y he entorpecido l0 menos posible los contactos entre los niños y su padre.
6. Corrí la maratón de Santiago en versión 10 k. Los kms 3 a 6 fueron patéticos, pero igual llegué 1004 en mi categoría, que iba de los 19 a los 34 años (o sea yo era de las viejitas), así es que me siento poderosa. Lloré como cabra chica, sin dejar de correr, desde Estado hasta Amunátegui con Valentín Letelier, y la pachamama recibió con dulzura parte de mi duelo.
7. Lo he pasado mal. Para ser concreta, lo he pasado como las huevas. Pero ahora estoy bien, sobreviví, dicen siempre que lo que no te mata te hace más fuerte, así que ahora no soy una leona, soy una pantera.
Quiero paz, quiero trabajo, quiero bienestar para mi Cata y mi Juanma, quiero armonía entre el Rata y yo, quiero empezar de nuevo, y en eso estoy.
De repente me creo otro ego más y comienzo el blog de Mara la separada o algo por el estilo. Los actos psicomágicos son mi obsesión por estos días.
En este rato han pasado mil cosas, que se resumen más o menos como sigue:
1. Salí de la que fue mi casa a fines de enero. Estuvimos allegados en el departamento de mi hermana por casi un mes.
2. A fines de febrero me entregaron el departamento que con mucho esfuerzo, y el alto auspicio de mi amiga Janita, arrendé con opción de compra. Es en el mismo Condominio en que viven mi hermana y mi vieja, así es que he tenido mucha ayuda con los niños y las lucas.
3. Entre la familia y los amigos me ayudaron a armar una casa llena de caridad y de amor. Cada uno tiene su dormitorio y no falta nada que sea imprescindible.
4. Volví a relatar capacitaciones el 16 de marzo, tengo trabajo seguro hasta mediados de mayo y con ello puedo parar la olla con dignidad.
5. Con el Rata las cosas fueron de mal en peor al punto que tuvimos hasta pacos incluídos. Siempre pensé que eso le pasaba a otra gente, pero no puedo permitir que él piense que la violencia es natural: después de las amenazas vienen los golpes, y no sólo debo cuidarme yo, sino que también debo formar a mi Catalina del alma. Aún no tengo pensión para los niños, estoy a la espera de los alimentos provisorios; pero he intentado ser la separada que siempre quise de clienta, y he entorpecido l0 menos posible los contactos entre los niños y su padre.
6. Corrí la maratón de Santiago en versión 10 k. Los kms 3 a 6 fueron patéticos, pero igual llegué 1004 en mi categoría, que iba de los 19 a los 34 años (o sea yo era de las viejitas), así es que me siento poderosa. Lloré como cabra chica, sin dejar de correr, desde Estado hasta Amunátegui con Valentín Letelier, y la pachamama recibió con dulzura parte de mi duelo.
7. Lo he pasado mal. Para ser concreta, lo he pasado como las huevas. Pero ahora estoy bien, sobreviví, dicen siempre que lo que no te mata te hace más fuerte, así que ahora no soy una leona, soy una pantera.
Quiero paz, quiero trabajo, quiero bienestar para mi Cata y mi Juanma, quiero armonía entre el Rata y yo, quiero empezar de nuevo, y en eso estoy.
De repente me creo otro ego más y comienzo el blog de Mara la separada o algo por el estilo. Los actos psicomágicos son mi obsesión por estos días.
lunes, diciembre 01, 2008
y qué fue de ella?
la almita me dice que parece que el post anterior no fuera yo. qué cosa más cierta, desde hace unas semanas soy otra...
algo me pasó. una discusión fuerte, pero no tan fuerte como otras, fue la gota que rebalsó el vaso y me convirtió en una Mara extraña. creo que lo único que sigue como siempre es la Mara mamá, porque en realidad mis pelaítos maravillosos son la inspiración de mi vida, y mirar sus caritas hace que salga el sol.
de golpe soy una mina triste, cada día más serena y más triste. mi relación se ha ido al carajo y en realida lo único esperanzador es que estamos buscando ayuda, pero yo tengo un hoyo en el pecho que hasta hace nada sentía reventarse de amor. me siento tan cansada que ni siquiera tengo ganas de escribir acerca de eso, quizás mañana...
algo me pasó. una discusión fuerte, pero no tan fuerte como otras, fue la gota que rebalsó el vaso y me convirtió en una Mara extraña. creo que lo único que sigue como siempre es la Mara mamá, porque en realidad mis pelaítos maravillosos son la inspiración de mi vida, y mirar sus caritas hace que salga el sol.
de golpe soy una mina triste, cada día más serena y más triste. mi relación se ha ido al carajo y en realida lo único esperanzador es que estamos buscando ayuda, pero yo tengo un hoyo en el pecho que hasta hace nada sentía reventarse de amor. me siento tan cansada que ni siquiera tengo ganas de escribir acerca de eso, quizás mañana...
lunes, octubre 27, 2008
no hay plazo que no se cumpla
llegó el día. uno de esos a los que temí tanto por tanto tiempo, en silencio, sin confesarlo ni a mi misma...
después de muchas, pero muchas discusiones, diferencias, altercados, siento que ya no tengo fuerzas.
he dicho en este rincón que muchas veces sentí que esta relación la sostenía emocionalmente yo. que yo me acercaba, que yo comenzaba de nuevo, que yo hacía la vista gorda a los gestos desagradables y las palabras duras (bueno, en honor a la verdad no soy yo quien dice lo siento a menudo, pero reparo con celo el mal causado, como decimos los leguleyos). y bueno, eso sigue tal cual y cada día más: este matrimonio anda bien cuando yo ando bien, porque soy imprescindible para el motor de partida aunque luego lo mantengamos en marcha juntos.
y hoy me cansé. ya no quiero comenzar otra vez. no es que tire la esponja y decida que no tiene vuelta, es sólo que no quiero ser yo quien de nuevo quien dé el primer paso, porque necesito sentir que mi lugar en este casa de verdad es mío, no que podría ser ocupado por cualquiera que cumpla mi rol.
estoy tan triste y tan cansada que creo que soy una lámpara en el living, soy un elemento decorativo de una vida ajena que decide en qué rincón me pone y si me prende o me mantiene apagada. tengo pena. tengo rabia. sobre todo tengo cansancio... de adentro, muy de adentro
después de muchas, pero muchas discusiones, diferencias, altercados, siento que ya no tengo fuerzas.
he dicho en este rincón que muchas veces sentí que esta relación la sostenía emocionalmente yo. que yo me acercaba, que yo comenzaba de nuevo, que yo hacía la vista gorda a los gestos desagradables y las palabras duras (bueno, en honor a la verdad no soy yo quien dice lo siento a menudo, pero reparo con celo el mal causado, como decimos los leguleyos). y bueno, eso sigue tal cual y cada día más: este matrimonio anda bien cuando yo ando bien, porque soy imprescindible para el motor de partida aunque luego lo mantengamos en marcha juntos.
y hoy me cansé. ya no quiero comenzar otra vez. no es que tire la esponja y decida que no tiene vuelta, es sólo que no quiero ser yo quien de nuevo quien dé el primer paso, porque necesito sentir que mi lugar en este casa de verdad es mío, no que podría ser ocupado por cualquiera que cumpla mi rol.
estoy tan triste y tan cansada que creo que soy una lámpara en el living, soy un elemento decorativo de una vida ajena que decide en qué rincón me pone y si me prende o me mantiene apagada. tengo pena. tengo rabia. sobre todo tengo cansancio... de adentro, muy de adentro
domingo, octubre 05, 2008
2043
Nunca creyó que pasara la barrera de los 55; su familia estaba llena de hombres y mujeres que habían muerto de extrañas y no tan extrañas enfermedades mucho antes de llegar a la primera vejez, por lo que durante mucho tiempo había orado con resignación, pidiendo que al menos sus hijos no fuesen tan niños el día que partiese. Y, sin embargo, hace unas 3 semanas había celebrado sus 73 años, acompañada de sus hijos y de un puñado de maravillosos nietos que jamás imaginó conocer y, menos, ver crecer...
Eso sí, hacía ya un par de años había perdido a su compañero de vida. No le gustaba recordar cómo había sido, las terapias químicas y de rayos habían consumido lo que incluso en la vejez fue un hombre hermoso y dulce, para transformarlo en un tipo excesivamente delgado, de piel verdosa, lejano y amargado; prefería recordar sus años de juventud y de madurez, riendo siempre, amándose con frecuencia, armando proyectos comunes en todos los momentos libres. Vivió el luto con dignidad y asumió la viudez con calma. Se esforzó en recordar que muchas mujeres de su familia sobrevivieron a soledades largas y duras, mientras ella gozó de años de estabilidad, en que incluso las peleas más álgidas tuvieron dulzura. Vendió su casa lo más rápido que pudo y se mudó a un pequeño departamento, en el que hoy tomaba su habitual desayuno: una taza de café de filtro sin diluir, una manzana y galletas de arroz con queso fresco; y cumplía el absurdo rito que había adoptado el día de los funerales de su esposo: leer el obituario electrónico.
Por primera vez, en años, su mente quedó en absoluto silencio mientras sus ojos gritaban un nombre provocadoramente familiar. No podía ser. No podía ser. Habían pasado algo menos de 40 años desde la última vez que había pronunciado ese nombre, tan lleno de emociones abruptas y violentas. 2 días atrás, si la información era cierta, rodeado de su esposa, hijos, nietos y amigos había muerto su amante...
Es verdad. Esa compuesta y comedida mujer, que había vivido una vida planificada y perfecta, por allá por el 2000 le abrió las puertas de su vida (y también sus piernas y hasta un poco de su corazón) a un desconocido que la había llenado de emociones insospechadas.
Primero fue un beso. Sorpresivo e intenso, aunque lleno de dulzura, que la hizo huir todo lo pronto que pudo. Es que ¿hace cuántos años no la besaban otros labios? y muy a su pesar debió reconocer que le gustó, le gustó mucho, al punto que no pudo quitárselo de la piel hasta el día en que volvió a verlo. Como por esos años cantaba Sabina, "ella le pidió que la llevara al fin del mundo", a lo que él respondió tomándola suavemente de la mano y llamando un taxi... pasaron toda la tarde en el departamento de él, nada más acariciándose recostados sobre la alfombra, lo que terminó por sacarla de sí. A la tarde siguiente se encamaron de una forma tan visceral y tan instintiva que no parecían humanos, ni siquiera atisbaban la culpa o la sensación de adulterio, eran apenas un par de gatos retozando con calma, pero con fuerza.
Aunque trató, no pudo recordar cuánto tiempo mantuvieron su aventura. Ciertamente fueron muchas las tardes en que, bajo cualquier pretexto, ella se metía entre su piel, sin importar si era en el departamento de él, en un motel parejero, en un hotel elegante o en el asiento de su auto. Dos parecían ser las cosas que a él le seducían: la claridad con que ella había planteado que no dejaría a su familia (qué cosa masculina más atractiva en una mujer) y lo muy mujer que demostraba sentirse entre sus brazos; pero eso era algo que ella elucubró en su momento, porque él no hablaba mucho... se limitaba a acariciarla, tomarla y besarla de todas las formas posibles y a volverla loca cada vez que la tenía.
Un día ella desapareció. Bloqueó teléfonos, casillas electrónicas y cualquier posible medio de contacto. Esperaba que él pensara que finalmente la culpa la había atrapado y, tan educado y respetuoso como había sido siempre con ella, respetase su alejamiento; y aunque sí fue respetuoso y jamás volvió a buscarla, la verdad era otra. La verdad es que por primera vez en su vida ella pensó en abandonarlo todo y correr tras esos otros besos, esos otros abrazos descontrolados y esas otras embestidas desesperadas y alucinantes y, consecuente con su visión muy masculina de la vida, ella decidió dar vuelta la página.
El día que desapareció, lo olvidó. Nada más un par de veces lo recordó oyendo alguna de esas canciones que les acompañaron en sus tardes apasionadas, pero suprimió el recuerdo en la convicción de que en realidad nada nunca había pasado, que todo formaba parte de esas historias que a veces se inventaba para calmar la irrespetuosa, desordenada y viciosa mujer que vivía en un rincón, no sabía si de su alma, su mente, su corazón o de todas partes.
Eso hasta hoy, en que leyó 5, 8, 12 veces su nombre en el obituario antes de convencerse que en verdad era él, de procesar con alegría que él también había sido feliz, que había construido su propia vida, que había muerto rodeado de amores y de proyectos acabados y a medio andar.
Se puso de pie. Se cambió los zapatos, el chaleco de hilo y el pañuelo del cuello por otros negros y salió al jardín. Cortó ramas del jazmín y la fucsia y partió rumbo al Cementerio a reencontrarlo.
Eso sí, hacía ya un par de años había perdido a su compañero de vida. No le gustaba recordar cómo había sido, las terapias químicas y de rayos habían consumido lo que incluso en la vejez fue un hombre hermoso y dulce, para transformarlo en un tipo excesivamente delgado, de piel verdosa, lejano y amargado; prefería recordar sus años de juventud y de madurez, riendo siempre, amándose con frecuencia, armando proyectos comunes en todos los momentos libres. Vivió el luto con dignidad y asumió la viudez con calma. Se esforzó en recordar que muchas mujeres de su familia sobrevivieron a soledades largas y duras, mientras ella gozó de años de estabilidad, en que incluso las peleas más álgidas tuvieron dulzura. Vendió su casa lo más rápido que pudo y se mudó a un pequeño departamento, en el que hoy tomaba su habitual desayuno: una taza de café de filtro sin diluir, una manzana y galletas de arroz con queso fresco; y cumplía el absurdo rito que había adoptado el día de los funerales de su esposo: leer el obituario electrónico.
Por primera vez, en años, su mente quedó en absoluto silencio mientras sus ojos gritaban un nombre provocadoramente familiar. No podía ser. No podía ser. Habían pasado algo menos de 40 años desde la última vez que había pronunciado ese nombre, tan lleno de emociones abruptas y violentas. 2 días atrás, si la información era cierta, rodeado de su esposa, hijos, nietos y amigos había muerto su amante...
Es verdad. Esa compuesta y comedida mujer, que había vivido una vida planificada y perfecta, por allá por el 2000 le abrió las puertas de su vida (y también sus piernas y hasta un poco de su corazón) a un desconocido que la había llenado de emociones insospechadas.
Primero fue un beso. Sorpresivo e intenso, aunque lleno de dulzura, que la hizo huir todo lo pronto que pudo. Es que ¿hace cuántos años no la besaban otros labios? y muy a su pesar debió reconocer que le gustó, le gustó mucho, al punto que no pudo quitárselo de la piel hasta el día en que volvió a verlo. Como por esos años cantaba Sabina, "ella le pidió que la llevara al fin del mundo", a lo que él respondió tomándola suavemente de la mano y llamando un taxi... pasaron toda la tarde en el departamento de él, nada más acariciándose recostados sobre la alfombra, lo que terminó por sacarla de sí. A la tarde siguiente se encamaron de una forma tan visceral y tan instintiva que no parecían humanos, ni siquiera atisbaban la culpa o la sensación de adulterio, eran apenas un par de gatos retozando con calma, pero con fuerza.
Aunque trató, no pudo recordar cuánto tiempo mantuvieron su aventura. Ciertamente fueron muchas las tardes en que, bajo cualquier pretexto, ella se metía entre su piel, sin importar si era en el departamento de él, en un motel parejero, en un hotel elegante o en el asiento de su auto. Dos parecían ser las cosas que a él le seducían: la claridad con que ella había planteado que no dejaría a su familia (qué cosa masculina más atractiva en una mujer) y lo muy mujer que demostraba sentirse entre sus brazos; pero eso era algo que ella elucubró en su momento, porque él no hablaba mucho... se limitaba a acariciarla, tomarla y besarla de todas las formas posibles y a volverla loca cada vez que la tenía.
Un día ella desapareció. Bloqueó teléfonos, casillas electrónicas y cualquier posible medio de contacto. Esperaba que él pensara que finalmente la culpa la había atrapado y, tan educado y respetuoso como había sido siempre con ella, respetase su alejamiento; y aunque sí fue respetuoso y jamás volvió a buscarla, la verdad era otra. La verdad es que por primera vez en su vida ella pensó en abandonarlo todo y correr tras esos otros besos, esos otros abrazos descontrolados y esas otras embestidas desesperadas y alucinantes y, consecuente con su visión muy masculina de la vida, ella decidió dar vuelta la página.
El día que desapareció, lo olvidó. Nada más un par de veces lo recordó oyendo alguna de esas canciones que les acompañaron en sus tardes apasionadas, pero suprimió el recuerdo en la convicción de que en realidad nada nunca había pasado, que todo formaba parte de esas historias que a veces se inventaba para calmar la irrespetuosa, desordenada y viciosa mujer que vivía en un rincón, no sabía si de su alma, su mente, su corazón o de todas partes.
Eso hasta hoy, en que leyó 5, 8, 12 veces su nombre en el obituario antes de convencerse que en verdad era él, de procesar con alegría que él también había sido feliz, que había construido su propia vida, que había muerto rodeado de amores y de proyectos acabados y a medio andar.
Se puso de pie. Se cambió los zapatos, el chaleco de hilo y el pañuelo del cuello por otros negros y salió al jardín. Cortó ramas del jazmín y la fucsia y partió rumbo al Cementerio a reencontrarlo.
jueves, septiembre 25, 2008
de las cosas que no me canso
a punto de entrar al último trimestre del año, se acercan algunas reuniones sociales que tengo cada año y pensaba que nunca me cansaré de volver a ver a la gente que ha sido importante en mi vida. y me pregunté si son muchas o varias las cosas de las que no me canso, me parece que el listado es más o menos así:
1.- no me canso de mirar, besar, acariciar y abrazar a mis pelaítos ricos
2.- no me canso de un buen polvo y la posterior conversación entretenida (aunque sea al despertar, no tengo prisas)
3.- no me canso de caminar por el centro de Santiago, sobre todo alrededor del Santa Lucía y cerca del Barrio Yungay
4.- no me canso de hablar con gente con argumentos, sobre todo si discrepan conmigo
5.- no me canso de recordar a mi viejo, sobre todo sus cosas chistosas
6.- no me canso de recordar mis aventuras amorosas de otra época
7.- no me canso de cocinar cositas ricas y luego compartirlas (sí de limpiar la cocina después, pero me sobrepongo)
8.- no me canso de oír a Serrat, a Queen, a Inti Illimani y todas las versiones de My Way (incluída la de los Sex Pistols)
9.- no me canso de oír las historias de mi tata Pedro
10.- no me canso de vivir conmigo
mmm... lo demás suele tener su nivel de saturación, no porque sea malo, aburrido o desagradable. sólo me canso, jaja
1.- no me canso de mirar, besar, acariciar y abrazar a mis pelaítos ricos
2.- no me canso de un buen polvo y la posterior conversación entretenida (aunque sea al despertar, no tengo prisas)
3.- no me canso de caminar por el centro de Santiago, sobre todo alrededor del Santa Lucía y cerca del Barrio Yungay
4.- no me canso de hablar con gente con argumentos, sobre todo si discrepan conmigo
5.- no me canso de recordar a mi viejo, sobre todo sus cosas chistosas
6.- no me canso de recordar mis aventuras amorosas de otra época
7.- no me canso de cocinar cositas ricas y luego compartirlas (sí de limpiar la cocina después, pero me sobrepongo)
8.- no me canso de oír a Serrat, a Queen, a Inti Illimani y todas las versiones de My Way (incluída la de los Sex Pistols)
9.- no me canso de oír las historias de mi tata Pedro
10.- no me canso de vivir conmigo
mmm... lo demás suele tener su nivel de saturación, no porque sea malo, aburrido o desagradable. sólo me canso, jaja
martes, septiembre 23, 2008
como yo hablo y hablo de mis hijos, sin pausa, con veneración, declarándome enamoradísima de ellos, me preguntaron si estaba enamorada de mi esposo
hace unos meses atrás hubiese contestado que sí vehemente, lo que no pasó esta vez. no es que no esté enamorada, es que estoy en un replanteamiento general de mi vida.
un día me senté conmigo (ya saben, esquizofrenia es mi segundo nombre) y me di cuenta que en mi vida todo tenía su lugar: mis hijos, mi esposo, mi mamá, mis hermanos, mi trabajo, mi casa... pero no vi mi propio lugar.
como soy una chica esencialmente racional, hice un balance y noté, con orgullo y alegría, que no tenía ni una pizca de arrepentimientopor haberme dedicado preferentemente a la maternidad y la familia, simplemente era lo que tenía que hacer para mi serenidad espiritual. pero también noté que ahora sí necesitaba un lugar para mí, y comencé a construirlo lentamente.
cambié algunas costumbres domésticas que existían en pro de los demás y no eran tan beneficiosas para mí. tuve la fortuna de recibir una muy buena oportunidad de trabajo. bajé un poco de peso y puse algo más de cuidado en mi apariencia. me reencontré con gente querida a quienes había perdido.
en ese proceso, lo que más gané fue seguridad. los ajustes y cambio hasta acá han sido menores, pero mi percepción de mi misma mejoró exponencialmente...
lamentablemente hubo efectos secundarios, porque mi partner resintió esta recuperación de seguridad mía y comenzó a mostrarse él algo inseguro. y eso es un problema, porque yo necesito admirar a mi pareja y esa inseguridad, desconocida hasta ahora, le restó brillo.
a eso se sumó una nueva visión del pasado reciente. nuestra relación siempre ha tenido un componente crítico, no somos el tipo de pareja que se solace en su perfección, sino que tiene mucha conciencia de las limitaciones y defectos del otro. y en todo este jaleo me di cuenta que ese argumento mío de que siempre será el hombre de mi vida, porque con él me proyecté y con él construí, en realidad no es tan preciso, porque quien ha puesto más de su parte y ha renunciado sucesivamente a una y otra cosa he sido yo... o sea, lo que hemos soñado y lo que hemos logrado tiene más de mío que de nuestro.
le he dado mil vueltas a la pregunta y a la respuesta. creo que en realidad el sentimiento por él no ha cambiado, al menos no radicalmente, pero el asunto es que el sentimiento por mi misma necesariamente cambiará todo mi mundo, y quizás ese amor que sentía como imperecedero, potente e incondicional tenga muchas más limitaciones de las que yo creía.
por un rato dejaré de pensar. ya veremos qué siento mañana
hace unos meses atrás hubiese contestado que sí vehemente, lo que no pasó esta vez. no es que no esté enamorada, es que estoy en un replanteamiento general de mi vida.
un día me senté conmigo (ya saben, esquizofrenia es mi segundo nombre) y me di cuenta que en mi vida todo tenía su lugar: mis hijos, mi esposo, mi mamá, mis hermanos, mi trabajo, mi casa... pero no vi mi propio lugar.
como soy una chica esencialmente racional, hice un balance y noté, con orgullo y alegría, que no tenía ni una pizca de arrepentimientopor haberme dedicado preferentemente a la maternidad y la familia, simplemente era lo que tenía que hacer para mi serenidad espiritual. pero también noté que ahora sí necesitaba un lugar para mí, y comencé a construirlo lentamente.
cambié algunas costumbres domésticas que existían en pro de los demás y no eran tan beneficiosas para mí. tuve la fortuna de recibir una muy buena oportunidad de trabajo. bajé un poco de peso y puse algo más de cuidado en mi apariencia. me reencontré con gente querida a quienes había perdido.
en ese proceso, lo que más gané fue seguridad. los ajustes y cambio hasta acá han sido menores, pero mi percepción de mi misma mejoró exponencialmente...
lamentablemente hubo efectos secundarios, porque mi partner resintió esta recuperación de seguridad mía y comenzó a mostrarse él algo inseguro. y eso es un problema, porque yo necesito admirar a mi pareja y esa inseguridad, desconocida hasta ahora, le restó brillo.
a eso se sumó una nueva visión del pasado reciente. nuestra relación siempre ha tenido un componente crítico, no somos el tipo de pareja que se solace en su perfección, sino que tiene mucha conciencia de las limitaciones y defectos del otro. y en todo este jaleo me di cuenta que ese argumento mío de que siempre será el hombre de mi vida, porque con él me proyecté y con él construí, en realidad no es tan preciso, porque quien ha puesto más de su parte y ha renunciado sucesivamente a una y otra cosa he sido yo... o sea, lo que hemos soñado y lo que hemos logrado tiene más de mío que de nuestro.
le he dado mil vueltas a la pregunta y a la respuesta. creo que en realidad el sentimiento por él no ha cambiado, al menos no radicalmente, pero el asunto es que el sentimiento por mi misma necesariamente cambiará todo mi mundo, y quizás ese amor que sentía como imperecedero, potente e incondicional tenga muchas más limitaciones de las que yo creía.
por un rato dejaré de pensar. ya veremos qué siento mañana
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