domingo, noviembre 22, 2009

Insomnio

P'tas q hace meses que no pasaba por acá. En realidad la vida se me pasa apurada entre los niños, la pega, la casa, salir a correr, las compras del súper, la feria y el conde vrolok (lo siento, la novela es muy mala pero rudolphy está en su más exquisita caracterización... que me muerda!!!).
Oficialmente soy Mara la Separada hace rato, pero supongo que vengo asumiéndolo en plenitud desde septiembre o por ahí.
Kta ya tiene 5 años y Jma 2 y soy una madre babosa y chocha. Una de las cosas que más me gusta de ser free lance es que conservo la autonomía necesaria para ser cuan presente puedo en sus vida. Están grandes, bellos, listos, regalones, sanos, despiertos... nah po, se me cae la baba y sigo enamorada como siempre de mis deliciosos cachorros.
Mi depa ya no parece barraca. Aún tengo cosas prestadas que voy cambiando paulatinamente por otras nuevas a mi gusto y me faltan hartas cosas, pero tenemos lo esencial y más: esto es un hogar.
La afición a la apicultura hoy tuvo su fin con mi bautismo: 3 picaduras en el hombro derecho. Me parece un buen trato que las abejas me dejen aprender de ellas, distraerme y, espero para la próxima temporada, ganar algunas lucas, a cambio de 3 aguijonazos de vez en cuando. Además, el veneno estimula el sistema inmunológico y es tratamiento comprobado para la artritis la artrosis y el reumatismo, cuadros que aún no tengo pero que, según mi genealogía, tendré.
Y hablando de viejitas culiás, la crisis matrimonial, ruptura y consecuente vendaval me declaró 2 cuadros latentes: dislipidemia e intolerancia a la glucosa. No es tan grave, hay una pastillita que debo tomar, probablemente, de por vida y debí organizar la dieta, lo que trajo el muy agradable efecto secundario que mi preciosa Catalina y yo hemos perdido la panza :). Igual me burlo de mi misma por el puñado de pastillas que tomo a diario: en la mañana, el ansiolítico y dos suplementos alimentarios más para la tranquilidad de mi vanidad que para mi cuerpo; a mediodía, segunda dosis de uno de los suplementos; y en la noche, tercera dosis y el muy popular ravotril (acabo de recordar que no me lo tomé hoy, por eso serán las 5 de la mañana y seguiré en vela).
Trabajo en una terapia psicológica que modera las heridas de mi alma y pretende evitar que los de mis hijos sean sólo rasguños. Simpática la terapeuta. Y eso que sabe que no creo mucho en esos cuentos.
Y encima, tengo pinche, así que nuevamente llevo mis mejillas sonrosadas y sonrío como una boba, sin motivo, de cuando en vez. Esto de iniciar una nueva relación luego de otra de 12 años es bien raro, tengo la absoluta convicción de que fue él quien me conquistó porque no tengo puta idea de cómo coquetear con alguien!!!
Este fin de semana en que tuve mi salida de nana (los niños estuvieron con su padre), me DEVORÉ la novela que un amigo me regaló para mi cumpleaños, Los hombres que no amaban a las mujeres, la han leído? es increíble, comencé el viernes por la tarde y la terminé esta noche luego de hacer dormir a los niños. Y eso que me dí tiempo para mi estrenado amante!!! (no fue poco, no sé si creernos adolescentes o aceptar que la carga de los meses de abstinencia fue demasiado para esta mujer tan carnal). El asunto es que la novela fue alucinante, pese a mi reticencia inicial cuando el amigo que me la regaló dijo que no la había leído, pero que la había comprado por el ránking de ventas (?).

Quiero volver a escribir, pero como antes. No como diario de vida, sino reflexiones, cuentos, pelambres. Acepto que esta entrada sea un mero registro, algo así como volver a tomar posesión de mi isla, sólo por el tiempo que ha pasado desde que no escribía. Ahora trataré de dormir un poco, y un día de éstos dejaré registro del hermoso reencuentro que el 2009 trajo a mi vida (no, no es el muchachote que me apapacha, es mi amiga imaginaria. pero en serio se los cuento otro día)

That's all Folks!

miércoles, julio 22, 2009

gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal porque me mató tan mal...

la cigarra ha sido uno de los himnos de mi vida por estos días. me gusta esa sensación de que, sin importar lo que haya pasado, puedo empezar otra vez.
así como dejé mi pena y mi desolación en este blog, hoy abro mi esperanza.

estoy ad portas de cumplir 6 meses separada de quien fuera el hombre de mi vida y por fin las peleas violentas y las agresiones parecen estar cediendo lugar a la razón. estoy muy, pero muy dañada, y por eso a veces siento que debiese aprovechar que estamos en mi terreno (tribunales) y hacerlo pedazos a él y a gente que le importa y que se ha prestado para que mis hijos hayan necesitado de caridad ajena para salir adelante... pero renuncio, renuncio a la justicia. no a la justicia de una sentencia, sino a la justicia de que pague el daño y el dolor que ha causado.
este tiempo de mierda me sirvió para darme cuenta que durante muchos años cometí el error de legitimarme a través de otros, de esperar que mis padres, mi hombre y mis mejores amigos verbalizaran que sentían orgullo por mí, y por eso me desvanecí en sólo saber lo que les decepcionaba. dice el refrán que nadie da lo que no tiene, y yo me perdí el respeto y la consideración al subvalorarme sucesivamente.
es curioso, pero no me arrepiento de no haber crecido más en lo profesional y no haber generado un patrimonio propio. no sólo lo hice por amor, sino en la convicción de estar haciendo lo que representaba el mejor aporte para mi familia. sí me arrepiento de no haber mantenido mi amor propio como persona y como mujer.
en eso estoy ahora, en reconstruirme y en valorarme como la mujer fuerte, inteligente y bella que soy, y sé que me falta un largo camino, pero sé que lo voy a lograr, así como fui capaz de sacar adelante a mis hijos, de generarme un ingreso permanente, de tener mi propio hogar.

la guinda de la torta en este rato la ponen unos ojos café que me han acompañado con paciencia y cariño en las últimas semanas. no hay nada aún más que besos en la frente y sonrisas cómplice, y prefiero que así sea por un rato, pero saber que están ahí me hace bien, me pone contenta. quién sabe? yo no, pero no importa, porque ya no tengo prisa...

miércoles, mayo 27, 2009

de cómo el amor se cohibe en los juzgados

Dios sabe que lo intenté. directamente, con abogada, con mediadora, amenzando con irme a Magallanes a trabajar, rogando, dejándome humillar, pero nada. cuando se cumplieron 3 meses de vivir separados y el padre de mis hijos se contaba de aportar 2 paquetes de pañales y 1 kilo de leche para cada niño, en contra de mis deseos pero en cumplimiento de mi deber, lo demandé. aunque las cosas entre nosotros estaban a reventar, estúpidamente le envié un correo ofreciéndole detener el exhorto en el Tribunal de Viña, para que fuese a notificarse ahí personalmente y no le importunasen en su trabajo; su respuesta fue que no me quedaba aparentar preocupación. estúpidamente le expliqué que con una transacción podíamos evitar el juicio. estúpidamente le ofrecí que viniese a buscar a los niños el día de su cumpleaños, a los que no llamó durante 5 días porque se fue en esa fecha a un seminario a Buenos Aires.
aún no quiero resolver todo esto en Tribunales. aún lloro de vez en cuando al pensar que un día nos amamos y fuimos felices, y hoy su odio y su soberbia son más grandes que la preocupación por sus hijos. hay días en que quiero verlo sufrir. quiero humillarlo, quiero demostrarle que yo soy más fuerte y más inteligente. para mala suerte mía, esto se transformó en una demostración de fuerzas, y recular con la demanda sería para él la demostración que aún tiene control sobre mí y jamás me dejará en paz. para mala suerte suya, me he convertido en una hija de puta

martes, abril 14, 2009

Es casi la quincena de abril y aquí estoy, sentada en mi oficina en Santiago, intentando concentrarme, funcionando al 100% como madre, al 50% como abogada y al 10% como mujer. Llevo 3 meses de terapia y la psiquiatra me ha hecho bien. Me ha ayudado a entender la normalidad de mi proceso, la sanidad de mi pena, la naturalidad de mi rabia, la corrección de mi preocupación principal por mis pequeños milagros.
En este rato han pasado mil cosas, que se resumen más o menos como sigue:
1. Salí de la que fue mi casa a fines de enero. Estuvimos allegados en el departamento de mi hermana por casi un mes.
2. A fines de febrero me entregaron el departamento que con mucho esfuerzo, y el alto auspicio de mi amiga Janita, arrendé con opción de compra. Es en el mismo Condominio en que viven mi hermana y mi vieja, así es que he tenido mucha ayuda con los niños y las lucas.
3. Entre la familia y los amigos me ayudaron a armar una casa llena de caridad y de amor. Cada uno tiene su dormitorio y no falta nada que sea imprescindible.
4. Volví a relatar capacitaciones el 16 de marzo, tengo trabajo seguro hasta mediados de mayo y con ello puedo parar la olla con dignidad.
5. Con el Rata las cosas fueron de mal en peor al punto que tuvimos hasta pacos incluídos. Siempre pensé que eso le pasaba a otra gente, pero no puedo permitir que él piense que la violencia es natural: después de las amenazas vienen los golpes, y no sólo debo cuidarme yo, sino que también debo formar a mi Catalina del alma. Aún no tengo pensión para los niños, estoy a la espera de los alimentos provisorios; pero he intentado ser la separada que siempre quise de clienta, y he entorpecido l0 menos posible los contactos entre los niños y su padre.
6. Corrí la maratón de Santiago en versión 10 k. Los kms 3 a 6 fueron patéticos, pero igual llegué 1004 en mi categoría, que iba de los 19 a los 34 años (o sea yo era de las viejitas), así es que me siento poderosa. Lloré como cabra chica, sin dejar de correr, desde Estado hasta Amunátegui con Valentín Letelier, y la pachamama recibió con dulzura parte de mi duelo.
7. Lo he pasado mal. Para ser concreta, lo he pasado como las huevas. Pero ahora estoy bien, sobreviví, dicen siempre que lo que no te mata te hace más fuerte, así que ahora no soy una leona, soy una pantera.

Quiero paz, quiero trabajo, quiero bienestar para mi Cata y mi Juanma, quiero armonía entre el Rata y yo, quiero empezar de nuevo, y en eso estoy.

De repente me creo otro ego más y comienzo el blog de Mara la separada o algo por el estilo. Los actos psicomágicos son mi obsesión por estos días.

lunes, diciembre 01, 2008

y qué fue de ella?

la almita me dice que parece que el post anterior no fuera yo. qué cosa más cierta, desde hace unas semanas soy otra...
algo me pasó. una discusión fuerte, pero no tan fuerte como otras, fue la gota que rebalsó el vaso y me convirtió en una Mara extraña. creo que lo único que sigue como siempre es la Mara mamá, porque en realidad mis pelaítos maravillosos son la inspiración de mi vida, y mirar sus caritas hace que salga el sol.
de golpe soy una mina triste, cada día más serena y más triste. mi relación se ha ido al carajo y en realida lo único esperanzador es que estamos buscando ayuda, pero yo tengo un hoyo en el pecho que hasta hace nada sentía reventarse de amor. me siento tan cansada que ni siquiera tengo ganas de escribir acerca de eso, quizás mañana...

lunes, octubre 27, 2008

no hay plazo que no se cumpla

llegó el día. uno de esos a los que temí tanto por tanto tiempo, en silencio, sin confesarlo ni a mi misma...
después de muchas, pero muchas discusiones, diferencias, altercados, siento que ya no tengo fuerzas.
he dicho en este rincón que muchas veces sentí que esta relación la sostenía emocionalmente yo. que yo me acercaba, que yo comenzaba de nuevo, que yo hacía la vista gorda a los gestos desagradables y las palabras duras (bueno, en honor a la verdad no soy yo quien dice lo siento a menudo, pero reparo con celo el mal causado, como decimos los leguleyos). y bueno, eso sigue tal cual y cada día más: este matrimonio anda bien cuando yo ando bien, porque soy imprescindible para el motor de partida aunque luego lo mantengamos en marcha juntos.
y hoy me cansé. ya no quiero comenzar otra vez. no es que tire la esponja y decida que no tiene vuelta, es sólo que no quiero ser yo quien de nuevo quien dé el primer paso, porque necesito sentir que mi lugar en este casa de verdad es mío, no que podría ser ocupado por cualquiera que cumpla mi rol.
estoy tan triste y tan cansada que creo que soy una lámpara en el living, soy un elemento decorativo de una vida ajena que decide en qué rincón me pone y si me prende o me mantiene apagada. tengo pena. tengo rabia. sobre todo tengo cansancio... de adentro, muy de adentro

domingo, octubre 05, 2008

2043

Nunca creyó que pasara la barrera de los 55; su familia estaba llena de hombres y mujeres que habían muerto de extrañas y no tan extrañas enfermedades mucho antes de llegar a la primera vejez, por lo que durante mucho tiempo había orado con resignación, pidiendo que al menos sus hijos no fuesen tan niños el día que partiese. Y, sin embargo, hace unas 3 semanas había celebrado sus 73 años, acompañada de sus hijos y de un puñado de maravillosos nietos que jamás imaginó conocer y, menos, ver crecer...
Eso sí, hacía ya un par de años había perdido a su compañero de vida. No le gustaba recordar cómo había sido, las terapias químicas y de rayos habían consumido lo que incluso en la vejez fue un hombre hermoso y dulce, para transformarlo en un tipo excesivamente delgado, de piel verdosa, lejano y amargado; prefería recordar sus años de juventud y de madurez, riendo siempre, amándose con frecuencia, armando proyectos comunes en todos los momentos libres. Vivió el luto con dignidad y asumió la viudez con calma. Se esforzó en recordar que muchas mujeres de su familia sobrevivieron a soledades largas y duras, mientras ella gozó de años de estabilidad, en que incluso las peleas más álgidas tuvieron dulzura. Vendió su casa lo más rápido que pudo y se mudó a un pequeño departamento, en el que hoy tomaba su habitual desayuno: una taza de café de filtro sin diluir, una manzana y galletas de arroz con queso fresco; y cumplía el absurdo rito que había adoptado el día de los funerales de su esposo: leer el obituario electrónico.
Por primera vez, en años, su mente quedó en absoluto silencio mientras sus ojos gritaban un nombre provocadoramente familiar. No podía ser. No podía ser. Habían pasado algo menos de 40 años desde la última vez que había pronunciado ese nombre, tan lleno de emociones abruptas y violentas. 2 días atrás, si la información era cierta, rodeado de su esposa, hijos, nietos y amigos había muerto su amante...
Es verdad. Esa compuesta y comedida mujer, que había vivido una vida planificada y perfecta, por allá por el 2000 le abrió las puertas de su vida (y también sus piernas y hasta un poco de su corazón) a un desconocido que la había llenado de emociones insospechadas.
Primero fue un beso. Sorpresivo e intenso, aunque lleno de dulzura, que la hizo huir todo lo pronto que pudo. Es que ¿hace cuántos años no la besaban otros labios? y muy a su pesar debió reconocer que le gustó, le gustó mucho, al punto que no pudo quitárselo de la piel hasta el día en que volvió a verlo. Como por esos años cantaba Sabina, "ella le pidió que la llevara al fin del mundo", a lo que él respondió tomándola suavemente de la mano y llamando un taxi... pasaron toda la tarde en el departamento de él, nada más acariciándose recostados sobre la alfombra, lo que terminó por sacarla de sí. A la tarde siguiente se encamaron de una forma tan visceral y tan instintiva que no parecían humanos, ni siquiera atisbaban la culpa o la sensación de adulterio, eran apenas un par de gatos retozando con calma, pero con fuerza.
Aunque trató, no pudo recordar cuánto tiempo mantuvieron su aventura. Ciertamente fueron muchas las tardes en que, bajo cualquier pretexto, ella se metía entre su piel, sin importar si era en el departamento de él, en un motel parejero, en un hotel elegante o en el asiento de su auto. Dos parecían ser las cosas que a él le seducían: la claridad con que ella había planteado que no dejaría a su familia (qué cosa masculina más atractiva en una mujer) y lo muy mujer que demostraba sentirse entre sus brazos; pero eso era algo que ella elucubró en su momento, porque él no hablaba mucho... se limitaba a acariciarla, tomarla y besarla de todas las formas posibles y a volverla loca cada vez que la tenía.
Un día ella desapareció. Bloqueó teléfonos, casillas electrónicas y cualquier posible medio de contacto. Esperaba que él pensara que finalmente la culpa la había atrapado y, tan educado y respetuoso como había sido siempre con ella, respetase su alejamiento; y aunque sí fue respetuoso y jamás volvió a buscarla, la verdad era otra. La verdad es que por primera vez en su vida ella pensó en abandonarlo todo y correr tras esos otros besos, esos otros abrazos descontrolados y esas otras embestidas desesperadas y alucinantes y, consecuente con su visión muy masculina de la vida, ella decidió dar vuelta la página.
El día que desapareció, lo olvidó. Nada más un par de veces lo recordó oyendo alguna de esas canciones que les acompañaron en sus tardes apasionadas, pero suprimió el recuerdo en la convicción de que en realidad nada nunca había pasado, que todo formaba parte de esas historias que a veces se inventaba para calmar la irrespetuosa, desordenada y viciosa mujer que vivía en un rincón, no sabía si de su alma, su mente, su corazón o de todas partes.
Eso hasta hoy, en que leyó 5, 8, 12 veces su nombre en el obituario antes de convencerse que en verdad era él, de procesar con alegría que él también había sido feliz, que había construido su propia vida, que había muerto rodeado de amores y de proyectos acabados y a medio andar.
Se puso de pie. Se cambió los zapatos, el chaleco de hilo y el pañuelo del cuello por otros negros y salió al jardín. Cortó ramas del jazmín y la fucsia y partió rumbo al Cementerio a reencontrarlo.